sábado, 17 de septiembre de 2011

"Rotes Haus im Park"

"Dedicado a Sofía, cuya belleza e inteligencia me inspiraron para escribir este relato"

La pequeña postal andaba escondida entre varios libros y el nerviosismo por hallarla iba in crescendo. Estaba metida entre las páginas de un antiguo cuaderno de la Universidad. Cuando al fin pude contemplarla dejé por un momento de respirar: me di cuenta entonces de que aquella imagen me había estado esperando desde siempre. Incluso sentí la fuerza y el amor con la que August Macke la había pintado.

Me recosté en el sillón con la postal entre mis ajados dedos y suspiré…



Ya había visto antes “Rotes Haus im Park” y había oído sobre Macke, sin embargo, nunca me había atrevido a desentrañar los rincones de mi alma con aquella imagen de mi infancia. Cerré los ojos y aquellos bellos colores expresionistas seguían allí, el atardecer se difuminaba y las primeras luces de la noche iban cercando el verdor del camino, pero en mi presente estaban iluminados por la luz matinal que se escurría desde mi ventana. Sin duda, la pintura desparramaba ante mí la belleza insólita de un sendero, lo cual siempre es un comienzo o un sumergirse en recuerdos que se mueven sigilosos….

Era el principio de la primavera de 1914, los días se iban haciendo más largos y soberbios. Bajo un luminoso crepúsculo, August Macke volvía a casa respirando el aire fresco que envolvía la Alameda. No quería seguir sentado en aquel Café lleno de humo escuchando cómo los demás discutían sobre la inminente guerra. Con las manos en los bolsillos caminaba divertido sorteando las piedrecitas que iba encontrando. Espontáneo como cualquier chico de veintisiete años.

Por un momento se detuvo en seco. A pesar de que el frío se hacía evidente, y el cielo se oscurecía por instantes, sintió una agradable calidez en su corazón: un espléndido sendero se abría paso ante él. Sus formas irregulares, su tacto a tierra seca y rojiza lo convertían, si cabe, en uno de los parajes más bellos que recordaba. Ancho, acotado por la frondosa arboleda y los matorrales que peinaban sus límites en caprichosas formas, las infinitas pinceladas verdes y cobrizas que escoltaban la vereda parecían al mismo tiempo acariciar su alma. August entornó levemente los ojos: trataba de grabar aquellos colores magníficos en su retina. La casa del fondo hermosa de tejados bermejos se ensalzaba esbelta y orgullosa entre el espesor. Las luces de sus ventanas delataban que ya era la hora de cenar. Adivinó que eran las espléndidas lámparas de sus salones y dormitorios. Había un inmenso silencio, pero se escuchaba lejano el murmullo alegre del tintineo de platos y cubiertos. Deseó estar en ese momento allí dentro. Por extraño que pareciera, August Macke sintió entonces mucha paz y felicidad.


Sendero de belleza infinita
Te abres con tanta dulzura ante mí
Que rozar tu senda bajos mis pies
Grabaría en mí eternas huellas templadas
Me duele dejarte de lado y no cruzar tu umbral
No confundirme con tus purpúreas curvas
Y acabar fundido en las doradas luces de tu noche

Algo cabizbajo dio media vuelta y, sin hacer el menor ruido, se dirigió a la salida del parque por otro camino. Miraba absorto de frente, como no queriendo que ninguna otra visión borrara la escena que acababa de vivir. Yo lo miré por un instante y pasé junto a él con mi bicicleta de niña de doce años. Pedaleé con más fuerza: era tarde, casi la hora de cenar y hacía ya bastante frío. Me dirigía a la casa de mi abuelo, quedaba aún un último trecho. El caminito rojo, así lo llamábamos. Cerré los ojos. Me conocía el sendero de memoria. Extendí los brazos y noté el frescor en mi piel y las ramas de los árboles acariciar las palmas de mis manos, había algunas piedras y hoyos, así que volvía a sujetar el manillar…Era el último trecho hacia mi destino. Tan feliz era que no pensé en nada más.

En aquellos días no supimos más de aquel joven pintor, salvo que mi abuelo se sintió muy orgulloso de ver su casa en aquel cuadro, ¡claro que él nunca entendió lo del Expresionismo y ni siquiera había escuchado que existía Der Blaue Reiter!.
Tras la primavera, el verano revistió el parque de un cálido dorado, la casita brillaba aún más con los rayos del sol. Mi abuelo deseó que August volviera por allí para plasmar aquellos nuevos tonos y enseñarle nuevos ángulos de su casa. Pero no regresó más. Antes de llegar el otoño, August murió en la guerra, dejando huérfano a aquel sendero en el Parque. Los árboles del otoño lloraron su ausencia con lágrimas de hojas secas que caían incesantes. No recuerdo una estación tan triste y ver pasar a la gente tan abatida, quizás era también porque vivíamos en plena guerra. El abuelo también falleció tiempo después, nos expropiaron la casa y yo olvidé mi bicicleta yaciendo oxidada en el trastero.

Al paso de los años, en mi época de estudiante universitaria, pude recuperar aquella imagen y aquel camino a través de la postal que tengo hoy en mis manos. Un sendero en el que se entrelazaron, una tarde de primavera, los sueños inacabados de un joven artista con los de una niña en bicicleta que llegaba tarde. Aún hoy, a mis años, sigo creyendo que el destino se esconde detrás de la intensa brevedad de momentos tan felices como aquel que vivió August Macke al caer la tarde.



domingo, 11 de septiembre de 2011

What the fuck! ¿la rescatamos o la dejamos de puta?



(Ante todo pido disculpas por el título, no es mi estilo y reconozco que es soez.)

Mis amigos conocen bien mi vena germanófila. Por culpa de ello, esta mañana me metí inocentemente en las webs de top ventas musicales de Alemania para comprobar si había salido al mercado alguna buena canción de Lindenberg, Ich&Ich, Nena, Naidoo,  Söhne Mannheims, o alguno de mis grupos favoritos. Y….¡¡¡¡Oh sorpresa!!!!!!, descubro con horror que la canción número 1 de top ventas es una piltrafa abominable, con la voz borracha de una holandesa que, nada más y nada menos, viene a decir que vino a ESPAÑA, que estaba todo el mundo de fiesta, todo el día, toda la noche, que viva el cachondeo, que ¡qué cojones!, que llamó a su amigo Johnny, y que le dijo que la gente estaba muy loca..etc.. (Me niego a traducir literalmente una letra tan escandalosamente simple y repetitiva por cuestión de vergüenza ajena).




Aparte de la desagradable visión que me provocó el simple hecho de imaginarme a cientos de jóvenes moviendo ritualmente el lugar físico donde se supone que se sitúan sus cerebros cual DANZA DE LOS MALDITOS, sentí dolor en el alma cuando tuve que admitir que definitivamente asistimos a una degradación cultural e intelectual siniestra e irreversible. Pero no se trata sólo de eso.


¿Supone esto una metáfora ofensiva para España?. Nos metieron en una Europa global, antepusieron sus Tratados a nuestra Carta Magna, nos encarecieron la vida con el euro, esquilmaron nuestro sector primario y secundario a cambio de autovías cojonudas y trenes ultrasónicos en medio de Expo, Olimpiada y ejércitos de aldeanos subvencionados con el PER que nos dejaron hipnotizados y atolondrados como niños en Disneyworld. Nos trataron como república bananera con el único interés de convertirnos en consumidores de sus productos, supermercados, muebles, coches, etc.. Si hubiera existido un interés real en ayudarnos a crear un verdadero tejido industrial o en igualar nuestra calidad de vida con los de sus ciudadanos  (horarios de trabajo, sueldos, descanso) lo podían haber conseguido con las adecuadas partidas presupuestarias y estrictos mecanismos de control.  Nos convirtieron en sus  putas de bajo coste, sus gogós de playa, su Malecón de Europa, el patio de recreo con vomitorium incluido de sus jóvenes cuajados y en camareros o masajistas de sus jubilados.


Pero los ciudadanos alemanes que escuchan la canción no lo ven así. Consideran que los españoles (como los griegos o portugueses) no somos austeros como ellos, sino unos latinos despilfarradores que no supimos aprovechar aquellos Fondos de Cohesión viviendo por encima de nuestras posibilidades (cuento de la cigarra y la hormiga). ¿Y por qué deben de pagar ellos los platos rotos con sus impuestos?. Y yo pregunto ¿El razonamiento es así de simple? ¿No cuenta la Macroeconomía? ¿No tienen los mejores analistas en sus magníficas Universidades que intuyeran el "supuesto carácter derrochón mediterráneo" mucho antes y así evitar futuros rescates?. ¿Por qué siendo ellos tan centroeuropeos y cumplidores se saltaron también los límites de déficit entre 2000 y 2005 y su ratio de deuda en 2002 llegó a superar el 60%? España entonces llevaba bien las cuentas sin mirar por encima del hombro ni menospreciar el carácter alemán. Tampoco se planteó dividir el euro por zonas como defienden ellos en sus acalorados discursos. La disensión y dimisión del alemán Jürgen Stark frente al Banco Central Europeo es una descarada jugada de policía bueno y malo entre Merkel y él para con sus conciudadanos. Es una pantomima. No había más narices que comprar deuda española o nos rescataban ya, tan sencillo como una macabra maniobra para presionar a nuestro país a tomar medidas económicas aún más drásticas. Pero será inevitable, habrá rescate y como aquí sobran los cojones y nos falta la auténtica valentía de los islandeses, la pagaremos los ciudadanos por generaciones.


En Alemania nos odian y aman, no nos rescatan pero irse nach Spanien de fiesta es TOP VENTAS,  seguiremos siendo sus rameras, viva Europa, viva la fiesta … y mientras tanto recogemos lo que ellos sembraron y nosotros gustosamente nos dejamos..Nos  cierran sus bolsillos pero nos abren extasiados sus braguetas ….WHAT THE FUCK! Johnny, la gente está muy loca…”¡¡¡¡ESPAÑA POR FAVOR!!! 




martes, 26 de julio de 2011

EL PAÍS DE LOS PAPICHULOS


Hoy he ido a San Juan de Aznalfarache a renovar el Pasaporte de Sofía.  Sin duda ha sido una experiencia "extrasensorial". Para el viaje que voy a hacer a Centroeuropa no es un trámite necesario, pero conozco bien a la policía suiza y me fastidia hacer de traductora al francés del Libro de Familia español.

Podía haber ido a Sevilla capital, pero San Juan es un pueblo cercano en coche por estar en la zona del Aljarafe y deduje que estaría menos masificado ( los que me conocéis sabéis que tengo fobia a estar en sitios con mucha  gente, playas domingueras, paseos marítimos que parecen ferias...etc ).

Llevaba años sin ir y me he llevado una sorpresa..... Para empezar aquello no parece un pueblecito andaluz sino el extrarradio marginal de una gran ciudad, con altos edificios decadentes de "ladrillo visto" llenos de calzoncillos, tangas, camisetas, ropa de cama, toda multicolor tendida y bombonas de butano en los balcones (¡peligroso!).  

Mi cara de asombro debía ser un poema pues Sofía preguntó -"Mamá ¿qué te pasa? ¿dónde está la bruja?"-.

Al llegar a la Comisaría, un policía con aire arrogante, que leía sentado el periódico MARCA, me preguntó si tenía cita previa y contesté que sí. "¡A la cola señorita!". Al poco, cuando me senté frente a la funcionaria. ocurrió un fenómeno que nos dejó a todos los presentes aturdidos. Un móvil comenzó a sonar sin parar....





Soy una gran partidaria de la multiculturalidad, de hecho,  siempre me he sentido sedienta de experimentar todas las manifestaciones artísticas del mundo ( musicales, artesanas, gastronómicas..) pero aquello era demasiado, el usuario del móvil parecía sentir un placer orgásmico por torturarnos con la canción entera y, por un momento, me transportó a una de las escenas más surrealistas que he vivido en mi vida.

Los nervios se estaban apoderando de mí, ya había vaciado mi bolso sobre la mesa de la funcionaria mientras Sofía aplaudía divertida cogiendo mi espejo de maquillaje -"Pues ahora no encuentro dónde he puesto las dos fotos de la niña, me temo que voy a tener que hacerles unas nuevas"-. La funcionaria, con la cara desencajada por el hilo musical atronador tuvo que elevar la voz. -"No hay problema, puede volver luego, siga la avenida hasta el final y a la derecha en una placita hay un estudio de fotos" -.

Te gusta el mmm,
Te traigo el mmm,
Y Lorna a ti te encanta el mmm,
Qué rico el mmm,
Sabroso el mmm 
Y a ti te va a encantar

El Policía chulito, hundía cabizbajo su cabeza en el periódico como diciendo "No pienso pringarme en esta situación tan patéticaaaaaa".

No doy ningún valor al aspecto exterior de las personas, pero no pude evitar mirar en dirección de aquel desatino musical para quedarme boquiabierta ante la falta de buen gusto y decencia.  El grupo de jóvenes parecía recién sacado del videoclip de la canción o de una discoteca hortera de Panamá. Las mujeres llevaran microfaldas mostrando bragas y muslamen escoltadas por "papichulos" musculosillos con calzoncillos asomando por doquier. 

Caminando hacia la placita se extendían los cutrebares de la zona, que olían a fritanga y bayetas manoseadas con jubilados que tomaban el café junto a los que podían pasar por figurantes del mercado de abastos de Guayaquil..

Y entonces todo ocurrió, a la salida del estudio de fotos reparé que nos aguardaba una banda sonora alucinante. Decenas de coches tuneados aparcados sonaban con distinta música, pero con un ritmo común machacante y alienador : PÚN, PURUMPUMPÚN, PURUMPUMPÚN, PURUMPUMPÚN, PURUMPUMPÚN, ¡PÚN, PÚN, PÚN, PÚN! ( y vuelta a empezar). A partir de ahí, la diversidad de la letra de lo que ellos llaman "Reggaeton" variaba, "Dame más gasolina" "Soy tu gatita" "Perrea, perrea". ¡¡¡¡Esto ya era demasiado!!!!

Aclaro de antemano que no sufro ningún tipo de trastorno esquizoide, pero juro que fue entonces cuando me pareció ver salir de los portales, cual zombies, a cientos de tías con melenas larguísimas, uñas largas, tacones de plataforma, tangas al descubierto meneando sus caderas en mitad de la plaza mientras que tíos tipo Pitbull las agarraban lascivos de las cinturas al ritmo de movimientos pélvicos. Los jubilados abrían la boca de gusto y sus señoras indignadas se santiguaban.

"Si es verdad que tú eres guapa,
yo te voy a poner a gozar
tú tienes la boca grande
dale ponte a jugar"........

 -"Mamá, ¡¡¡¡mamáaaaaaaaaaa!!!!, ¡ahora sí que has visto a la bruja!"-





lunes, 25 de julio de 2011

El eco de Tannhäuser (Parte IV)



(Nota de la autora: recomiendo dar al Play del vídeo mientras se lee el relato).

Resumen de capítulos anteriores
(Elena ha estado investigando algo de gran interés. Repentinamente parece que ha fallecido en un incendio, pero viaja en un tren buscando a su confidente y a la persona que llenó su corazón durante un tiempo, un misterioso personaje llamado "Pellegrino". El tren es detenido y secuestrado en Perpignan por un grupo de terroristas que portan máscaras extrañas. Elena agotada, duerme en el suelo del andén mientras otros viajeros como ella esperan. Cuando despierta se da cuenta que lo que ella creía que era un sueño de fuegos artificiales fueron disparos, todo el mundo había muerto en la Estación. Mientras tanto, en España, la policía forense descubre que Elena no está entre los cadáveres del incendio. Mientras, en su huída por las calles de Perpignan descubre que ha habido una gran Huelga General y un plan entre dos grupos enfrentados Anónimos y Ocultos para hacerse con el poder en Francia. Decide seguir el curso de su viaje en busca de Pellegrino pero uno de los enmascarados se interpone en su camino y abusa de ella. )


RELATOS

CAPÍTULO IV

Parte de atrás de una lámina de John Williams Waterhouse.The Lady of Shalott. Lápiz negro Staedtler encontrado en el salón del edificio destartalado donde nos escondíamos.


"Pobre de mí.  Deseo abrazar la muerte ahora que nunca más volveré a ver tu rostro. Sólo con imaginar que no contemplaré más tus bellísimos ojos ni tus labios tornan mis suspiros en agónicos lamentos. Te amo, te amo, ¡vuelve!. Mi corazón está rodeado de una mano negra que lo aprieta y lo desangra cada vez que pienso en ti.  Me muero amor mío. ¿Por qué me ignoraste? ¿Por qué no volviste?. ¿Porqué encendiste mi llama si no me amabas? ¿Si nunca vendrías a rescatarme?.
No te darás cuenta, no echarás de menos mi ausencia...Siento el suave sonido de mi barca a través de las aguas tranquilas en una tarde que va sucumbiendo, es un viaje sin retorno, velas hermosas que se apagan a mi paso, este es mi último viaje.  Te marchaste, Lancelot, sin saber el daño eterno que me habías ocasionado."

No sé bien porqué escribí esto.  ¿Tendencia al suicidio? Supongo que era causado por el shock postraumático.  Me habían violado y yo había pensado en ti y en la escena de amor de Blade Runner. Seguramente cualquier psicólogo diría que no era una reacción normal, probablemente las consecuencias del inmenso dolor que me habían infringido llegarían mucho más tarde.


No era el momento de pensar en eso. Mi verdugo me había traído agua en una botella abierta y un trozo de pizza fría. Y yo lo odiaba a muerte al tiempo que empezaba a sentir cierto síndrome de Estocolmo. Era el momento de hablar.  Lección número 1 de las clases de Criminología "Intentar provocar empatía en tu verdugo". Maldije lo vaga que fui: mi francés, antaño impecable y perfecto, estaba oxidado, siempre que había tenido oportunidad de hablar la lengua de Verne echaba mano del inglés por pura costumbre.
 Le indiqué que se aproximara... Cuando volví a sentir de cerca su aliento experimenté un asco y un rechazo infinito: deseé gritar y salir corriendo. Tuve miedo. Sus ojos estaban encendidos. Pero prevaleció mi parte cerebral.

"J'ai raté mon train pour Milan". Inicié, y tratando de no olvidar la regla de no traducir sino hablar el idioma directamente desde mi psique, fui explicando a aquel bastardo mi odisea. Las lágrimas brotaban, no podía evitarlo, le supliqué  ayuda y misericordia, le conté que no pertenecía a ningún grupo subversivo y que sólo deseaba marchar a Italia donde se encontraba la persona que anhelaba conocer. Por primera vez mencioné que estaba enamorada de ti.

El hombre sintió pena. Lo noté. Desde entonces nunca volvió a mirarme a la cara. Me contó que era miembro de la Policía Militar de los Ocultos y que habían tomado la ciudad. La Huelga General había surgido después de días de desabastecimiento de supermercados, farmacias y almacenes. El dinero se había acabado días antes. Se habían quedado sin agua de suministro municipal, fallaban los transformadores eléctricos y por eso habían tenido que actuar violentamente. Me quedé sorprendida, no había escuchado nada en las noticias. Miraba al vacío continuamente con desconfianza, sacó una pistola y apuntó a la ventana. Tras los saqueos a tiendas de barrio, prosiguió, concentraron a la población en estadios y lugares abiertos y saquearon viviendas en busca de víveres. Eso había ocurrido en toda Francia, fue el pistoletazo de salida y en España, el resto de Europa ya estaba pasando lo mismo. El hombre miró hacia mi lado y dijo señalando con la pistola "¡En Italia claro que también, pero allí son los Anónimos!". ( Fue entonces cuando recordé que tenía un hijo de dos años y un sentimiento helado de culpabilidad recorrió mis venas). La gente estaba desesperada: comía lo que podía: ratas, palomas, gatos, perros, plantas... La ciudad se había vuelto imposible.

"¿Sabe qué comerá la gente cuando acaben con esos animales? Me preguntó mirando mis zapatos. "¡Dios mío, esto va más rápido de lo normal! ¡Necesito un teléfono!¡Tengo un hijo de dos años!" El hombre bajó la cabeza y en aquel instante me quedé horrorizada. ¡No recordaba ningún número!. No podía saber nada de él. "¿Tienen acceso a internet"  El hombre meneó la cabeza y susurró "Cibiste"...¿Radioaficionado....?.

"Si quiere llegar a Milán, hágalo antes de que las cosas se pongan peor. ¡Vámonos, conozco alguien que le puede ayudar!." Sorprendentemente parecía haberme tomado cierto respeto, algo proporcional al escaso grado de  simpatía que yo iba sintiendo hacia él. Algo extraño sucedía. Pareció detenerse en la puerta y volví a sentir miedo. "Oiga, en la guerra no hay reglas, a veces....cometemos actos animales". Antes de salir del edificio señaló la lámina de Waterhouse que yo guardaba en el bolso. "¿La conoce? ¿Sabe el nombre de la Dama?" Lady Shalott se llamaba ELENA. Murió por no poder alcanzar a su caballero. Usted probablemente morirá buscando el suyo. ¿Elena?¡¡¡Es mi nombre!!! Algo extraño volvió a revolverse dentro de mí. "Soy Didier, era profesor de Arte".


Seguí sus pasos muerta de miedo en mitad de la noche. La ciudad estaba desierta, no había luces y de lejos se oían disparos y lamentos humanos. Tuve que darle la mano para no tropezar y sentí ganas de vomitar, pero no me quedaba otra opción. "Cuando lleguemos al sitio usted no hablará, yo diré que es enfermera y usted actuará como si lo fuera, no lo olvide".

Fue una estupidez, pero recordé la Película de "El Paciente Inglés", y me imaginé que yo te cuidaba, mientras yacías enfermo, que yo podría curar tus heridas. Que yo te escuchaba sin electricidad, sin pantallas de ordenador por medio, en directo. Y tuve un mal presagio... ¡¡Pellegrino!!



jueves, 30 de junio de 2011

El eco de Tannhäuser (Parte III)








Resumen de capítulos anteriores
(Elena ha estado investigando algo de gran interés. Repentinamente parece que ha fallecido en un incendio, pero viaja en un tren buscando a su confidente y a la persona que llenó su corazón durante un tiempo, un misterioso personaje llamado "Pellegrino". El tren es detenido y secuestrado en Perpignan por un grupo de terroristas que portan máscaras extrañas. Elena agotada, duerme en el suelo del andén mientras otros viajeros como ella esperan, sueña con una conversación que tuvo con Pellegrino escuchando los Fuegos Artificiales de año nuevo, pero cuando despierta se da cuenta que lo que estuvo escuchando fueron disparos, todo el mundo había muerto y ella queda horrorizada ante el panorama.)


RELATOS




CAPÍTULO III


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Nota 5: Borrador del Informe forense a la Policía Judicial para la supervisión del mismo antes de envío a Juzgado. Entre las conclusiones se encuentra el hecho de que ningún cadáver pertenece al de Elena Madariaga.

El médico forense apretó con fuerza los dedos sobre sus ojos, arrojó las gafas sobre la mesa y suspiró.  Estaba exhausto. Para colmo el ambiente se acababa de volver muy  tenso.

"A ver cómo se lo explico"- repitió lento y con tono grave.  El comisario lo miraba altivo y negó violentamente con la cabeza: -"No, joder, a ver si deja ya de tomarme el pelo"-.

-"Mire usted, no me toque los cojones, me estoy saltando el procedimiento por hacerle un favor, mi informe puede ir directamente al Juzgado sin tener que despachar con policías arrogantes"-. El comisario se mojó rápidamente los labios con la lengua, en un fugaz ademán se sentó y golpeó nerviosamente los dedos sobre la mesa.

El forense lo miro con expresión grave: "Por última vez:  el fuego actuó durante mucho tiempo en la planta y se alcanzaron temperaturas tan elevadas que los cadáveres estaban irreconocibles, con alteraciones muy marcadas en las partes blandas y casi todos con afectación ósea.."- El comisario seguía con sus ojos inmóviles en un punto perdido.

El forense lo miraba de reojo -"Es lo que en nuestro argot llamamos carbonización cadavérica, aparecen todos en la misma postura de boxeador, retracción de los tejidos, color negro, elevado nivel de carboxihemoglobina en las vías respiratorias..."- El comisario se levantó de repente y se inclinó con una expresión amarga hacia el hombre del sillón, -"¿Le importaría ahorrarse ese tipo de detalles? ¿Podría centrarse en el caso de Elena Madariaga?"-.
-"Las fichas dentales han sido determinantes en todos los casos, pero la de Madariaga ..Mire, ningún cadáver se corresponde con las radiografías aportadas por la familia... El único cadáver sin identificar no es el de ella..créame. El cadáver es de otra persona..-.

En aquel momento, fuera del edificio se oyó un estruendo, seguido de varios disparos que dejaron mudos a los dos hombres. El policía, tras quedarse inmóvil unos segundos reaccionó saliendo veloz por la puerta, pero antes se volvió y miró sobrecogido al médico:- "¡¡Márchese a casa cuanto antes y encienda la radio, no salga hasta que Protección Civil avise!!.... Están actuando antes de lo previsto, salga de aquí con cuidado, no se fie de nadie...".- El forense se quedó sólo, inmóvil muerto de miedo y se acordó por un momento de las historias de la Guerra Civil que escuchó de niño..

Papeles del suelo de las calles de Perpignan. Bolígrafo negro prestado

Las lágrimas me volvieron la vista borrosa, tenía ganas de vomitar pero llevaba horas sin comer ni beber, así que sólo salían arcadas de mi estómago mientras huída cautelosa de la Gare de Perpignan. Lo último que vi fue el reloj de la estación...marcaba las 7 y 10.  Un pellizco agarró mi corazón, a esa hora mi tren ya hubiera parado en Bardonecchia rumbo a Milán...
El aire era frío, pero olía a quemado, hierro y metal, el escenario era apocalíptico, había sido sin duda una Huelga General salvaje, las calles estaban llenas de fuegos moribundos y muebles desmontados que se esparcían por las aceras.
Vi un folleto roto en el suelo "GRÈVE GÈNERALE" y empecé a traducir en voz baja..."HUELGA GENERAL EN TODA FRANCIA PARA EL DIA 5 DE OCTUBRE. El Gobierno será derrocado, las Fuerzas de Seguridad entregarán las armas a las Nuevas Guerrillas de los Ocultos (...)" ¡Eran ellos!, Pensé, ¡Pellegrino!.. De repente retumbó una voz como un eco-"Hey toi!!, Qu'est-ce que tu fais là?"

Sentí un pánico atroz, un hombre con una de esas máscaras tristes apareció por la esquina derecha de una calle angosta y me hizo señas para que me parara. No sabía cómo actuar, me escondí rápidamente en el primer portal abierto que encontré y subí demencialmente las escaleras. Oía el ruido fuerte y rápido de sus pisadas y mi corazón se desbocó..Lo único que pude hacer es gritar al tiempo que me topaba con la última puerta del ático, cerrada. -"¡NOOOOOOOOO!"-. Sentí que una mano me tapaba la boca y la otra me agarraba violentamente el pelo, intenté defenderme pero fue en vano.

Dejé de resistirme y fue entonces cuando me tapó los ojos con un pañuelo sucio que olía a gasolina. No me habló, me agarró dolorosamente por la parte de atrás del cuello y me dirigió escaleras abajo, y, mientras a tientas descendía veloz, sentí cómo se abrían ante mí abismos infinitos de negra oscuridad. Caí al suelo y rodé varios peldaños.. El hombre enmascarado soltó una carcajada que sonó hueca bajo la careta. Y...no me dejó levantarme en ese momento. Empuñó su pistola en mi sien con fuerza y sentí un dolor insoportable, el corazón estaba a punto de reventarme por dentro. Echó todo su peso sobre mí y el plástico de su máscara rozó sobre mis mejillas, fue entonces cuando empezó a manosear mis muslos y a subir poco a poco la falda a mi cintura. Por fin, me habló. Sentí cómo se quitaba la máscara y la piel sudorosa de su cara rozaba mi barbilla, yo seguía con los ojos vendados... -"Est-ce que tu ne le sais pas déjà? Ceux qui ne respecteront pas les règles seront sévèrement punis"-. Me quedé paralizada, ¡por favor! esto no me podía estar ocurriendo a mí. Me colocó las manos bajo mi espalda y abrió mi camisa. Justo entonces, tras rasgar mi ropa interior, agarró fuerte mi cintura y me embistió penetrando en mi cuerpo. -¡No, no, nooooooooooo!- Sentí un dolor indescriptible que no sólo era físico sino muchísimo más profundo, mi alma se estaba rompiendo en mil pedazos. Lo que más me hería era la humillación. Sentí entonces el frescor dulce de mis lágrimas rodando sobre mis mejillas y pensé que, a pesar de todo el dolor infinito que alguien pueda sentir en el peor momento de su vida, siempre queda un resquicio microscópico de consuelo...Pensar en ti, en las Historias de amor nacidas en hermosas circunstancias extrañas y futuristas...Y sonó en mi alma la música de Vangelis que escuchamos a la vez, el día que me hablaste de Tannhäuser..


-Hey pequeña ¿Qué piensas ahora?

-Pienso en que esto se va al infierno y nosotros lo único que podemos hacer es adaptarnos. Tampoco es algo tan nuevo. La historia es cíclica, les tocó a nuestros abuelos y ahora nos va a tocar a nosotros.

-Y ¿cómo crees tú que será el mundo en el futuro?

-Jajaja Pellegrino ¿Cómo te gustaría a ti? . Bueno, pues supongo que siendo realistas, muy asiatizado.

-Pellegrino no es mi nombre, pero ¡en fin! ¿Te refieres al mundo asiático de Blade Runner?.

-No me puedo creer que te guste también esa película. ¡Es mi preferida!.

-¿Conoces la referencia a la "Puerta de Tannhäuser"?
Es una bellísima metáfora de la película cuando va a morir el replicante. «Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir».
Sin embargo Tannhäuser ahora es usado como símbolo de la dualidad entre Anonymous y Ocultos, ambos movimientos mundiales cibernéticos son peligrosos por creerse en posesión de la verdad y sentirse los adalides únicos de la virtud, entre los vicios incorregibles del ser humano (el Monte de Venus) y la moralidad extrema (el Papado), y esto es lo que nos va a provocar una gran guerra mundial sí o sí.

-No me estoy enterando muy bien de qué tiene que ver Tannhäuser con este asunto que tratamos de los movimientos cibernéticos. ¿No es una Ópera de Wagner? ¿Monte de Venus? ¿Papado?.

-La leyenda en la que se basó  Wagner para su Ópera, cuenta que Tannhäuser era el típico juglar y poeta de la época, se comportaba como hacen muchos hombres inseguros: necesidad constante de flirteo, coleccionar mujeres, orgías, etc..en un lugar llamado "Monte de Venus" (Venusberg en alemán) con toda la simbología que de ahí te quieras imaginar.

-Sí, claro, Monte de Venus, lo voy captando, sigue.

-Quiso redimirse y visitó al Papa, pero cuando éste escuchó la cantidad de pecados que el poeta había acumulado, no le perdonó y expulsó. El Papa fue excesivamente duro con él. Por eso te hablaba de los dos extremos.

-Para un poco Pellegrino. Es que...Me estoy acordando de Blade Runner. Oh,  la historia de amor entre Ricky y Rachael es tan hermosa...Y esa música  de Vangelis.

-Sí pequeña, es una gran película. :)

-Rachael quiere ser normal, parecerse a las mujeres de la familia de Ricky, la mujer del piano...No quiere ser ya replicante, está enamorada...Acabo de poner el disco de Vangelis y escucho el Tema de Amor.

-Vaya Elena, de nuevo telepatía, lo llevo escuchando ya hace un rato....

-¿De verdad? pues tal y como me estabas hablando estaba convencida de que escuchabas la Ópera de Wagner.

-No pequeña, ¿no lo sabes ya? te leo a ti, y escucho el tema de amor de Blade Runner.

-Ay, qué feliz me siento ahora....¿Puedo decirte una cosa?

-No, Elena, no la digas. 

jueves, 23 de junio de 2011

Toc, toc, ¿Quién soy? sonriendo a la vida.:)




En unos días cumpliré 37 años. 

He vivido muchas vidas. He sentido lo que es ser rica, pobre y de clase media. He vivido en la abundancia y he llegado a sentir la tristeza e impotencia que se siente cuando no se llega a fin de mes. Y en todas esas vidas, buenas y malas, fui optimista y sonreí. Recuerdo la escena, entonces era una estudiante sin apenas dinero, yo iba con mi bicicleta de vuelta a casa por Mill Road (Cambridge) y el dueño del Kebaq que había al principio de la calle me saludaba siempre "How are you smiling girl?".

Estudié una carrera en materia de Letras y finalicé mis estudios de Técnico Superior en materia de Ciencias, cuatro Másters de Postgrado y acabaré ahora un Doctorado. Sin embargo, si algo me hizo feliz fueron los premios que gané de niña dibujando o cuando salía de actriz en las obras finales de curso. Soñaba con ser titiritera y recorrer con mi circo todo el mundo. Quizás por ello decidí aprender tres idiomas y chapurrear algunos más. Luego torné al deseo de una vida algo más burguesa, me preparé oposiciones y aprobé, pero ya cansada, me juré no sentarme nunca más ante un libro sabiendo que nunca lo iba a cumplir.


He visitado muchos países, se han acercado a saludarme un papa beato, un Primer Ministro británico, un entonces futuro Presidente español  y un Heredero de la Corona. He abrazado a empresarios pudientes, a emigrantes, a pobres y prostitutas. He gastado toda mi paga de colegiala en comprarle "estampitas" a un vagabundo y he llegado a derrochar 600 dólares en cenar una noche en una isla privada en Las Maldivas. He ejercido múltiples oficios, he pasado de ser una pobre washing-up que limpiaba cocinas repletas de vísceras de cerdo y fregaba ollas llenas de puré a recibir como abogada a clientes millonarios en mi despacho, y en medio de todo ello, he ejercido de azafata, echadora de cartas, dependienta, camarera, monitora, secretaria, actriz, traductora, parada y profesora.  He sido tímida y he sido descarada. He sido gorda y he sido delgada. Y algo muy hermoso: he sido mamá.


¡Me gusta el olor del mar, tocar la guitarra, pintar, componer poesías, el sabor del buen vino, cerrar los ojos cuando estoy en un columpio, bañarme de noche cuando la luna me mira, los ojos de Sofía y los de su papá, el pelo de mi amiga Olga, el color verde, curiosear en todos lados, abrazar a mis amigos!...He leído infinidad de libros, he escuchado música maravillosa, he asistido a Óperas, Teatros, conciertos, cines y a manifestaciones.


He sido lo que siempre soñé: ciudadana del mundo. He sido estudiante en Universidades nacionales y extranjeras, hippy con piercing en Portobello y pija que navega en barcos privados. He ejercido de "ludópata" en un Casino Las Vegas, he jugado a ser "poeta" en los cafés de Viena. Me he casado lejos de España. Me he disfrazado de trajes folklóricos de España, Alemania, USA y Japón.

He caído y me he levantado. He llorado, he reído y me he llegado a desesperar. He amado y nunca he odiado. Mi vida se ha compuesto de instantes felices y de momentos tristes. Y sin la unión de ambos polos, nunca hubiera comprendido el sencillo sabor de la alegría al meter los pies en el mar, o la emoción que se siente al ver la escena final de "Cinema Paradiso". Lo más maravilloso que me ha ocurrido en la vida NUNCA ME COSTÓ NADA ¿No merece que le sonriamos siempre?.






domingo, 19 de junio de 2011

El eco de Tannhäuser (Parte II)





CONTINUACIÓN DEL CAPÍTULO I por Tatun Varo.

Diario de anillas negras. Bolígrafo Pilot frixion ball.

Extracto del mensaje de 30 de noviembre de 2010
-(...)
-¿Cuál es tu verdadera identidad? ¿Pellegrino verdad?
-¿Importa eso ahora mucho Elena?
-No, supongo que no, pero, ¿sabes? Lo necesito..¡Has cambiado toda mi vida, hemos compartido mucho!...Me lo debes, algún día nosotros....  
-Ya, bueno, fue algo imprevisto. Céntrate y valora la información que te estoy dando.
-Sí. ¿Y cómo sabes si yo puedo hacer algo respecto a esto?
-¿Puedes evitar lo inevitable?
-No, claro que no. No lo sé... ¿Porqué mezclaste la poesía con esto? Eso me ha complicado bastante ¿Tenía algo que ver?
-¿De qué crees que está hecha la vida Elena? ¿Piensas que sólo de datos y sucesos puros? Tenemos alma..
- No sigas por favor. ¿Cuándo se supone que estallará todo lo que me estás contando?.
-Es imposible saber la fecha exacta, los movimientos son imprevisibles, manejamos tiempos aproximados, probablemente en mi país antes de Navidad..
- ¡Entonces! ¿Ya?
-No, del año que viene.
-Nos queda tiempo.
-No, pequeña, desgraciadamente apenas hay tiempo, ojalá nos hubiéramos conocido antes, pero es demasiado tarde.
-Sólo tengo ganas de decirte...
-No, no digas nada. Es tarde, descansa pequeña. Buona notte. Ich werde dich vermissen.
- :(

Nota 4: Faltan hojas que fueron arrancadas del cuaderno de anillas negras de Elena. Llama la atención que estas supuestas conversaciones por internet fueran manuscritas por ella misma y que, para mayor comodidad, no las imprimiera directamente. La policía informática rastrea aún el disco duro de Elena en busca de pistas sobre este asunto.     


 Servilleta de la cafetería de la estación. Bolígrafo negro prestado.

El vaivén suave del tren causaba en mí el efecto de una cuna protectora, una sensación cercana a la del vientre materno, consuelo insólito en aquellos instantes. Desorientada yo, vagaba sin cesar por los pasillos de aquel Tren-hotel ¿ cuánta tristeza cabe en el alma? el presagio de que no compartías mi huida se llamaba insomnio.


Eran las nueve y media de la noche, un frío mudo y umbrío penetró violentamente por las puertas automáticas del tren antes de que éstas se cerraran de golpe. El cartel de la Estación de Figueres desapareció ante mis ojos..Próxima parada: Francia, pensé, y un ligero alivio acarició mi garganta.


CAPÍTULO II

 Servilleta de la cafetería de la estación. Bolígrafo negro prestado.

Apenas había pasado poco más de una hora cuando el tren paró bruscamente. El silencio sólo duró unos instantes. En la lejanía se oían los ladridos de perros desbocados y altavoces confundidos vociferando en francés.

Una voz femenina, que parecía estar dando órdenes, completaba la orquesta de clamores.  En el interior del tren todo el mundo había salido de las cabinas y copaba las ventanillas de los pasillos: a pocos metros de nosotros, parecía dibujarse el contorno de la Gare TGV de Perpignan, pero ésta estaba casi sin luz. Los megáfonos de la estación parecían haberse vuelto locos y repetían insistentemente la misma frase. La oscilación de varios fuegos inundaban las vías. Un grupo de hombres, vestidos de azul y ataviados con linternas, se dirigían a paso rápido hacia nosotros.. Fue entonces cuando el caos se apoderó del interior:  sentí cómo el verdugo del miedo y la prisa se extendía sin pausa entre los viajeros.  Todos intentaban recoger lo más rápido sus maletas. En las cabinas, familias enteras arrojaban los pijamas al suelo mientras se vestían apresuradamente. Las desbordadas azafatas corrían despavoridas por los pasillos y aun así, me dejaban el suave olor de sus perfumes. Fue entonces cuando me di cuenta de que mi único equipaje era el bolso de "ella".  Aquella mujer que me dijo "Niña, llora ahora". Mi destino caótico se había mezclado para siempre con el suyo. Descanse en paz.

Efectivamente, los "hombres de azul" dejaron claro que nadie debía permanecer en el tren. Portaban máscaras grotescas que emulaban una extravagante mueca de tristeza y llanto. Era la antítesis total de aquel antifaz que apareció en la mítica película de "V" de Vendetta.

Y en aquel instante reparé que el primer aviso de Pellegrino estaba a punto de cumplirse.

Apenas había luz, improvisadas trincheras desviaban nuestro paso mientras atravesábamos las vías con mucha dificultad, de vez en cuando tropezábamos irremediablemente. Los niños lloraban con el lamento sordo de haber sido despertados en la mitad de su sueño.  Y todo el mundo comentaba lo sucedido con teorías contradictorias. Los "hombres de azul", que nos hacían señales con la linterna, increpaban nuestra torpeza con bramidos:  "Allez, allez!!!!!!!!".  Algunos viajeros se encararon con ellos y fue cuando sentí un pinchazo fuerte en mi interior. Uno de los enmascarados sacó una pistola y apuntó al grupo. Nos amenazaron.

Nos concentraron en un andén inhóspito junto a cientos de pasajeros procedentes de otros trenes. Alguien había logrado por fin desconectar los repetitivos megáfonos. Abrumados y fatigados, observamos en silencio cómo una mujer menuda, con máscara e uniforme azul,  iba subida a hombros de uno de los amenazadores. Fue entonces cuando se nos aproximó, y, señalándonos enérgicamente, clamó en castellano:  

"Están en territorio francés bajo alerta máxima. Quedan obligados a respetar nuestra Huelga General. Por su seguridad sigan nuestras instrucciones y todo saldrá bien. Podrán usar los baños y beber agua siempre que pidan permiso y vayan escoltados al interior de la estación. El resto del tiempo deberán permanecer en el andén. Tenemos órdenes de disparar a cualquier persona que no se adapte a las reglas establecidas. Por último: pernoctarán aquí en el andén, sólo permitiremos dormir en el interior de la estación a los niños y mujeres embarazadas. Mañana esperamos los suministros de comida. "Plutôt mourir que faillir!!!!".


Por primera vez en mi vida las piernas empezaron a dejar de responderme. No dudé entonces en echarme sobre el frío suelo de cemento y acurrucar mi cabeza sobre el bolso. Me sentí derrotada. Ni siquiera me salían las lágrimas. Una terrible anestesia en forma de sueño comenzaba a hacer mella en mí. Algunos intentaron  socorrerme pero rechacé toda ayuda. ¿Y si era eso lo que necesitaba? ¿ Y si ya daba igual todo? Por primera vez no sentí empatía por nadie. No quise saber nada del universo y cerré mis ojos. Aquello era el infierno, una especie de secuestro colectivo pero, sin embargo, esa sensación de que alguien me controlaba y velaba mis movimientos me reportó un extraño efecto de seguridad. Y justo, a esa misma hora, en otros tiempos, se abría ante mí la ventana en la que entrabas en mi vida.


Diario de anillas negras. Bolígrafo Pilot frixion ball.
Extracto del mensaje de 1 de enero de 2011.

-(...)
-Aún está el cielo iluminado, es muy hermoso, en cuanto terminó de sonar el reloj, me he asomado a la ventana y he estado contemplando por unos minutos los fuegos artificiales.

-¿Dónde vives Pellegrino? Aquí también hay fuegos y petardos. La gente sale a la calle a celebrar el Fin de Año. Se oyen muy cerca, deben de estar tirándolos aquí abajo en la calle.

-¿Y qué más da dónde yo viva Elena? Vivimos en el mismo mundo, en el mismo día, a la misma hora, lo importante es que hemos tenido la suerte de ser coetáneos y de que nuestras vidas se cruzaran.

-Cierto, y me siento afortunada por ello.

-Los fuegos artificiales simbolizan el techo de colores felices que el hombre busca a través de su destino, ¿cuál crees que será el nuestro Elena?

-¿A cuál te refieres? ¿Al que nos espera a todo el mundo o sólo a ti y a mí? ¿Quién lo puede saber?

-¿Sigues oyendo los fuegos?

-Sí, y.. ¡estoy empezando a sentir miedo!, no te lo vas a creer, pero los están echando tan cerca que parecen que van a alcanzarme de algún modo.

-¡Pues ten cuidado Elena! Ponte a salvo, no quiero que nada te ocurra pequeña.

Folio sucio encontrado en la Estación de Perpignan. Bolígrafo negro prestado.

Mis ojos se abrieron al instante.
Era un día soleado en la Estación. El silencio era sepulcral, tragué saliva y sentí una descarga de sabor fuerte a hierro y a pólvora. Algo horrible empezó a sacudirse dentro mí, pero, aunque mis sentidos se habían percatado de todo, mi mente aún no entendía nada.
Todo el mundo dormía a mi alrededor, pero mi corazón latía demasiado fuerte, me levanté y empecé a sortear a los viajeros tumbados hasta que mis zapatos se inundaron de interminables charcos de sangre.  ¡¡Estaban todos muertos!!

Un imprudente grito de dolor brotó de mi alma, y, aunque mi garganta y mi boca estaban a punto de estallar, éste se ahogó instantes antes de salir al aire. Sentía un pellizco tan doloroso en mi pecho que creí que iba a desfallecer. En medio del espectáculo más amargo y desolador que podía imaginar, me hallaba yo, desorientada, muerta de miedo y temblando ...Lo único que podía pensar en aquel instante es que....Soñar contigo me había salvado la vida.